Dulces Años

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Biografía de Dulces Años

Llamados a ser los sucesores naturales de Los Brincos y Los Ángeles, diversos avatares discográficos, sociales y personales impidieron una carrera nacida con la vitola de éxito, a pesar del indudable potencial de este conjunto madrileño de los primeros 70. Uno de esos casos en el que la mala suerte zarandea la calidad hasta convertirla en una brizna de olvido.

La cosa empieza en la zona de Retiro cuando tres vecinos de doce años se juntan para cantar y tocar lo que les apetece. Ellos son los guitarristasAntonio -Tony- Marín y Ramón Segura más el batería Ramón -Moncho- Peñalva. Corre el año 1968. Ya por entonces el líder del trío es Toni, que compone sus primeros temas en solitario o con la ayuda de sus compañeros.

En 1969 deciden darle un poco de vida a la formación e incluyen a Santiago Marcos al bajo. Ninguno de los cuatro ha cumplido aún quince años. Actúan en festivales colegiales y clubes juveniles con el nombre de Siglo XX. Hace gracia que unos niños sean capaces de tocar con solvencia temas de Beatles o Brincos y que buena parte de su repertorio sean canciones propias. Se las ingenian para llamar la atención de Los Pekenikes y su batería, Félix Arribas les oye, convirtiéndose desde ese mismo momento en su mánager y director artístico. Antes de terminar el año actúan en directo en el programa radiofónico “Esto es España”. Aquí surge el primer contratiempo y es que enseguida reciben la llamada de otro grupo que se llama igual y que está preparando su primer disco para el sello Ariola. Esta discográfica tiene registrado el nombre y les conmina a cambiar de denominación. Como Félix Arribas y otros pekenikes andan creando el sello Guitarra bajo el eslogan "El sonido más joven de España", un grupo de tan escasa edad y con tan suaves armonías vocales les viene al pelo. Han nacido Dulces Años.

Su mánager calienta el lanzamiento, hablando maravillas de ellos en Mundo Joven, la revista que dirige José María Íñigo. Así llegará su primer sencillo, “Almudena” (Guitarra, 1970). Un tema escrito por Tony y Ramón para una chica de su barrio que les traía de cabeza. La canción aparecerá firmado por Félix y su compañero Alfonso Sainz. El motivo es que sus autores no están aún en edad laboral y no pueden aparecer como compositores. No es este el único problema con el que se topan. Las leyes les obligaban a ir acompañados por un adulto autorizado en sus desplazamientos para lo que sus padres tuvieron que firmar un poder legal a Félix Arribas. Tampoco podían tocar más tarde de las diez de la noche ni actuar en determinadas salas de fiesta donde no se podía entrar con menos de dieciocho años. Así y todo el disco pega muy bien y el soft pop de Dulces Años vende muchos discos, entrando en el top 10 de ventas durante varias semanas y en el top 5 de Los 40 Principales. El tema en cuestión es una pura delicia y la propaganda que los denomina “El conjunto más joven de España” funciona de maravilla entre los adolescentes. El espaldarazo definitivo lo van a lograr presentándose en el programa Ritmo 70 de TVE, conducido por el veterano Pepe Palau.

Actúan en el Parque de Atracciones y allá donde la ley les permite, demostrando que, a pesar de su edad, son músicos hechos y derechos. Sus padres, pertenecientes a la clase media alta, ven peligrar sus estudios y no ayudan demasiado la carrera de sus vástagos. El primero que va a desaparecer es el batería Moncho, que antes de acabar el año será sustituido por el norteamericano Ralph Tremato.

Para el segundo disco preparan un tema compuesto por el productor, arreglista y compositor Rafael Pérez Botija. “Pensando en Ti / El Lobo Feroz” (Guitarra, 1970) pasa inadvertido, pero su cara B entre onírica y ácida es una de las mejores muestras de la sicodelia nacional. Este es un tema también de Tony Marín, que tampoco aparecería firmado por él. El problema no fue de calidad, sino de encasillamiento. Para muchos críticos, Dulces Años era un grupo infantil y si el primer disco cumplía a duras penas con este parámetro, el segundo, a pesar de su apariencia de cuento de hadas, era un disco mucho más adulto. La miopía de la época era incapaz de percibir a unos chavales de catorce o quince años como un grupo de música adulta y eso jugó siempre en su contra. No se trataba de unos niños prodigio que hacían monerías para gustar a chavales y papás; Dulces Años era un grupo en plano de igualdad con los que tenían diez años más que ellos. Pero esto casi nadie lo supo ver.

En 1971 todo va a ir torciéndose. Primero el sello Guitarra va a desaparecer, dejando huérfanos a artistas comoJulián Granados, que también vería interrumpida su carrera. Hay un nuevo cambio de batería, empuñando las baquetas Miguel Ángel Guillermo, hermano de un componente de Pop-Tops. Félix Arribas los lleva a Movieplay, donde no acaban de entender su propuesta. Allí grabarán un tercer sencillo: “Analisa / Caretas de Cartón” (Movieplay, 1971). Pero el principal problema vendrá por vía intravenosa. Unos jóvenes, casi unos chiquillos, famosos y con cierto poder adquisitivo, son objetivo fácil para la droga. Unos más y otros menos caen en sus garras.

Las familias toman cartas en el asunto. Santi es enviado a La Coruña, de donde procede y donde fallecerá unos años más tarde. Estos problemas y la oposición de la familia de Toni, el alma del grupo, hacen inviable su continuidad, aunque seguirá componiendo canciones. En esas condiciones el grupo prácticamente desaparece.

En 1973, Félix Arribas tiene un nuevo proyecto discográfico llamado La Corrida y convence a Ramón Segura para que rehaga el grupo. Entran entonces Cecilio Sánchez-Robles como cantante y guitarra y su hermano Carloscomo bajista. Vuelven a los ensayos y publicarán una pachanga compuesta por el propio Félix: “Pa Pa Pa” (La Corrida, 1973).

Al año siguiente, Cecilio grabará en solitario un single con temas compuestos para él por Tony Marín, que por fin ya puede firmar sus propias composiciones. También el cuarteto tiene nuevo disco: “Lady Love” (La Corrida, 1974). Otro tema de Tony, que entra y sale del grupo según le permiten sus circunstancias vitales. El disco no está nada mal y vuelve a poner a Dulces Años en las emisoras y en las listas. Aquel año se han producido nuevos cambios en la formación, entrando un organista llamado José Villarejo, el bajista Carlos Cifré y el batería Pepe Marín. Con esta formación actúan bastante aquel verano. Pero la continuidad es cada vez más difícil. Su nuevo sello tampoco acaba de cuajar y el hilo conductor del grupo, Ramón Segura, decide dejar la música. Años después regresaría para impartir clases de guitarra y formar parte de Jerusalem, una de las más cotizadas orquestas de baile de nuestro país.

Toni Marín se pasaría media vida luchando contra su adicción y nunca llegaría a materializar su proyecto de relanzar Dulces Años. Fallecería en 2005. El resto de los componentes abandonarían la música.

El destino parecía empeñarse en mantener oculto este grupo, hasta que Alex Carretero, con la ayuda de Moncho Peñalva, se empeñó en sacar a la luz la historia y las grabaciones de Dulces Años. En su trabajo de más de una década hemos basado esta biografía, que viene a ser prácticamente un resumen del encarte que él ha escrito para la edición del LP “Singles 1970-74” (Almudena, 2012). Un lujoso vinilo para coleccionistas que viene a rendir tributo a este grupo madrileño, al que las circunstancias impidieron brillar como se merecía.

 

 

 

Biografia e imagen extraida de lafonoteca.net